El confort según el WELL Building Standard

El confort según el WELL Building Standard
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La palabra confort, proviene del francés confort, que a su vez procede del inglés comfort y la Real Academia Española lo define como aquello que produce “bienestar o comodidad material”.

Sin embargo, podría hacerse extensivo también a lo psicológico y emocional.

El ser humano se encuentra en constante búsqueda del confort en todas las facetas de su vida.

Podemos decir además que es un concepto relativo porque es subjetivo, no todos entendemos el confort de la misma manera.

De este modo, el ser humano anhela sentir confort a través de distintos elementos.

Algunos lo encuentran en los tiempos de relax, al aire libre, en la playa o en la naturaleza.

Otros se sienten a gusto dentro de su hogar, lugar donde además se sienten seguros.

Todas estas situaciones tienen en común varios elementos como la temperatura o el sonido ambiente.

Pero también existen otros aspectos que pueden influir en gran medida en nuestra sensación de confort, sobre todo, dentro de los edificios y las viviendas que es donde la construcción juega un papel fundamental.

El WELL Building Standard concentra sus esfuerzos en reducir al máximo las fuentes más comunes de alteración fisiológica, irritación o distracción.

En este sentido, busca el confort térmico, acústico y ergonómico para procurar bienestar y reducir la incidencia de estrés emocional o físico y lesiones musculares a su ocupantes.

Para ello, trabaja elementos como la temperatura del ambiente interior, la acústica de las estancias, la ergonomía del mobiliario o el diseño del conjunto del edificio.

confort total

¿Cómo se consigue el máximo confort en el interior de una vivienda o en un edificio?

El ambiente interior de una vivienda o un edificio, ya sea nuestro hogar o el lugar en donde trabajamos,

debe ser confortable, debe procurar el bienestar necesario para llevar a cabo nuestra actividad de manera óptima.

En este sentido, el WELL Building Standard trabaja distintos aspectos en los edificios

como puede ser la temperatura o el ruido para conseguir un confort térmico y acústico idóneo.

También la ergonomía y el diseño pueden ser fuentes fundamentales para fomentar el bienestar.

Temperatura:

el confort térmico es un parámetro que depende de multitud de factores y, por tanto, es un elemento completamente subjetivo e individual.

Seis cuestiones afectan de manera directa a nuestra percepción de la temperatura en una estancia como son la velocidad del aire,

la temperatura radiante, la temperatura seca la humedad, la tasa metabólica y la ropa que llevemos puesta.

Todos ellos interactúan entre sí de manera que una persona no percibirá los mismos 21 grados de una estancia que otra.

De ahí que la respuesta de un individuo a una misma temperatura sea totalmente subjetiva.

En este sentido, el WELL Building Standard trabaja una aproximación holística al confort térmico, intentando contentar al mayor número de ocupantes.

acústica

 

Acústica:

el ruido es una de las fuentes más comunes de estrés emocional para el ser humano porque supone un motivo de distracción y perturbación tanto del ambiente de trabajo como dentro del hogar.

Impide la relajación y merma la productividad.

Por eso, una buena acústica del ambiente construido es uno de los elementos que mayor esfuerzo requiere al diseñar un espacio.

Tanto la estructura como los elementos que integran el interior de una vivienda o un edificio deben procurar mitigar

los ruidos propios de las actividades que se desempeñan dentro de los espacios.

En este sentido, el WELL Building Standard trabaja el diseño de los espacios para que reduzcan el ruido interior y eviten la entrada de ruido exterior.

Aunque el ruido parece estar en todas partes, se pueden aplicar estrategias que minimicen la cantidad de este elemento no deseado que pasan por un buen aislamiento de las ventanas o la introducción de materiales que absorben el sonido.

ergonomía

Ergonomía y diseño:

como hemos venido diciendo, el ser humano pasa la mayor parte de su día en el interior de las viviendas y los edificios,

de ahí que todos los elementos que lo componen, tanto su diseño exterior como interior influyan en nuestro bienestar.

El mobiliario forma parte también de esta concepción.

De hecho, es la ergonomía del mobiliario la causante de la aparición de muchas de las lesiones musculoesqueléticas que se presentan a lo largo de nuestra vida.

Además está detrás de gran parte de las ausencias y bajas laborales.

De ahí que el mobiliario de las oficinas deba contemplar muy seriamente esta circunstancia.

El WELL Building Standard promueve soluciones ergonómicas integrales que ayuden a minimizar los efectos nocivos sobre el cuerpo de los trabajadores.

 

Requisitos de diseño que establece el WELL Building Standard

El  WELL Building Standard establece una serie de requisitos que buscan crear ambientes cómodos, productivos y saludables,

libres de agentes distractores y generadores de estrés para los ocupantes de sus edificios. En este sentido, trabaja a fondo los siguientes elementos:

ergonomía visual

 

Ergonomía visual y física:

El uso continuado de un determinado mobiliario hace que cualquier incomodidad, por leve que sea,

al perpetuarse en el tiempo tenga el potencial de provocar lesiones musculoesqueléticas de diverso tipo.

De este modo, en las oficinas, por ejemplo, se trabaja especialmente la ergonomía de los puestos de trabajo,

pero también se observa la posibilidad de alternar momentos en el que la actividad se lleve a cabo de pie y, otro tanto, sentados.

De manera que se ejercitan distintas posturas y se impide el inmovilismo.

Otro de los elementos a incluir son las pantallas de ordenador,

se ofrecerá la posibilidad de regularlas tanto en altura como en distancia para que cada trabajador pueda ajustarlas a sus necesidades.

Este mismo principio se aplica a la flexibilidad de altura en los escritorios y en los asientos, haciéndolos regulables.

espacios accesibles

Espacios adaptados a la normativa para acceso de personas con movilidad reducida:

Dentro de la ergonomía se contempla también la facilidad de acceso y tránsito de personas de movilidad reducida dentro de los edificios (accesibilidad constructiva).

De esta manera se garantiza la igualdad de éstos ciudadanos a residir y acceder a cualquier tipo de edificio sin importar su función o antigüedad.

 

Intrusión del ruido exterior:

Un ruido persistente proveniente del exterior como puede ser el tráfico,

las obras de edificios o incluso el tráfico aéreo pueden llegar a causar altos niveles de estrés en aquellas personas

que están sometidos a ellos de forma continuada, además de mermar su capacidad de atención y aprendizaje.

Eso sin contar con que aumenta significativamente el riesgo de que padezcan patologías como diabetes o sufran accidentes cardiovasculares.

Por eso, el WELL Building Standard trabaja enormemente el aislamiento tanto de paredes como de ventanas para aliviar el nivel de presión sonora que impida la entrada de este tipo de ruidos y sitúe los niveles por debajo de los 50 decibelios.

 

Generación de ruido interior:

Dentro de las oficinas existen multitud de equipamientos mecánicos y artículos electrónicos que producen ingentes cantidades de ruido que pueden,

por sí mismos, generar niveles de ruido interior que impiden la concentración y disminuyen la productividad.

En este sentido, el WELL Building Standard, realiza un cuidadoso estudio de las fuentes de ruido

presentes en los distintos espacios de trabajo y de los equipamientos que los producen.

Posteriormente establece los niveles de ruido permitido en cada una de las zonas de trabajo.

No será lo mismo el ruido permitido en pasillos y áreas de tránsito, por ejemplo, que en oficinas cerradas, salas de conferencias o de descanso.

acústica exterior

Confort térmico:

Como hemos expuesto al principio del artículo, el confort térmico viene determinado por seis elementos que se entrelazan e,

incluso así, la percepción del mismo será distinta según la persona.

En esta línea trabaja el WELL Building Standard.

Lo hace a través de la Norma ASHRAE 55 que especifica que el confort térmico se puede lograr de dos maneras,

con la Zona de Confort Estándar o la Zona de Confort Adaptativa.

Ambas aplican la ventilación como elemento regulador de la temperatura y humedad consideradas ideales para el desempeño de la actividad.

En este sentido, busca el confort del mayor número de personas en la estancia a la vez que asegura la máxima eficiencia energética.

Por otro lado, una de las medidas más efectivas en este sentido es la instalación de controles térmicos individuales.

Así, se ofrece cierta libertad de adaptación a los criterios personales de sus ocupantes.

 

Confort olfativo:

Un olor fuerte y penetrante puede ser el causante de la falta de confort en una estancia,

de ahí que se evite tanto el uso de materiales que desprendan olor como puede ser el caso de las gomas o ciertos plásticos

o de elementos como los ambientadores o los productos químicos utilizados en las labores de limpieza.

 

Enmascaramiento del sonido:

Este aspecto proporciona un bajo nivel de ruido de fondo. Para ello, mitiga las alteraciones acústicas y favorece las conversaciones privadas aumentando su confidencialidad a través de máscaras de sonido.

sonido cero

Tiempo de reverberación:

Esta es una métrica que nos indica cuánto tiempo tarda un sonido en decrecer 60 decibelios desde su dato original,

es decir, lo que tarda un sonido en disiparse en una estancia desde que es producido.

Lógicamente no todos los sonidos emitidos tardan lo mismo, tiempo que también depende del tamaño de la estancia en la que se produzca.

En este sentido, este aspecto se trabaja haciendo uso de materiales que absorben el sonido en superficies y estructuras.

 

Superficies de reducción del sonido:

Como exponía anteriormente los materiales utilizados en la construcción del edificio pueden ayudar a aumentar o reducir la acústica de sus estancias.

En este sentido, se trata de utilizar materiales que absorban el sonido pero también de utilizar

elementos constructivos que ayuden a disminuir la reverberación del sonido. Así, por ejemplo,

los falsos techos o los paneles de pared son muy útiles, como lo es el NEOPOR logrando absorber gran cantidad de sonido.

 

Barreras del sonido:

Éstas actúan en la misma línea. Las estancias deben estar bien aisladas acústicamente unas de otras para que la actividad que se lleve a cabo en una de ellas no interfiera con las de las demás. De esta forma, no solo se trabaja en la instalación de puertas intermedias que ayudan a impedir el traspaso de sonido sino también utilizando materiales aislantes en la construcción de muros y tabiques.

confort en casa

Confort térmico radiante:

Esta característica mejora el confort térmico mediante el uso de elementos de calefacción y refrigeración radiante,

independientes de los sistemas de ventilación. Un sistema especialmente eficiente ya que proporciona un ahorro

de superficie y un mayor confort térmico porque separa los controles de temperatura de los sistemas de suministro de aire fresco.

Aunque según lo expuesto cada uno de nosotros tiene una percepción distinta de lo que es el confort,

seguramente todos coincidiremos en que determinados parámetros de silencio, temperatura y ergonomía pueden convertir un lugar específico en fuente de confort, optimismo y productividad.

El WELL Building Standard busca mejorar la calidad de vida de todos aquellos que viven o trabajan dentro de sus edificios teniendo en cuenta todos los elementos que intervienen por pequeños y sutiles que sean.
Consulta en el apartado Confort dentro de las WELLNESS LIFESTYLE HOMES las medidas que Maison Plus Construcciones Sostenibles adopta para lograr altos niveles de confort en todas sus construcciones.

 

Agradecemos la aportación de información y verificación de datos en este post a:

CLIO BERUETE
Periodista especializada en temas medioambientales y sostenibilidad constructiva

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