¿Qué es el Living Building Challenge y que beneficios tiene?

Al igual que el Estándar de Construcción WELL, el Living Building Challenge busca en sus bases el bienestar y promueve la salud del ser humano a través del espacio construido.

Además, es una disciplina constructiva en constante evolución que cada vez integra más aspectos de mejora tanto a nivel estructural como de funcionamiento.

La importancia que está adquiriendo en el sector inmobiliario la construcción sostenible es cada vez mayor.

Son varias las razones que se encuentran detrás de esta nueva tendencia constructiva que ha llegado a nuestro país para quedarse.

Los edificios suponen también uno de los ejes claves para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en Europa.

Y es que no solo lo son en su fase de construcción, sino también en su fase de mantenimiento,

de gestión de la energía y del uso de los materiales, su origen y su composición.

La importancia de la eficiencia energética de los inmuebles se ha convertido en una cuestión trascendente también para el comprador.

A la hora de decidir si se compra o no una vivienda, valorará el ahorro energético que ésta supondrá en el futuro

pero también la huella de carbono que ésta pueda dejar.

Este tipo de inmuebles o la rehabilitación energética de los mismos en este sentido puede suponer una revalorización en el mercado de hasta un 20%.

 

¿Qué es el Living Building Challenge?

El Living Building Challenge es una certificación internacional creada en 2006 por la organización sin ánimo de lucro Living Future Institute,

fundado por Jason F. McLennan y Bob Berkebilet.

El objetivo último de éste es promover los estándares más avanzados de sostenibilidad constructiva,

tanto en los nuevos edificios como en aquellos ya existentes.

En este sentido, se puede aplicar tanto a infraestructuras como a paisajes, barrios o comunidades de vecinos.

Su metodología y ejecución difiere de otros certificados sostenibles como la certificación LEED o BREEAM,

aunque persiguen el mismo objetivo que es convertir la huella de carbono de los edificios en nula.

La intención de este certificado constructivo (Living Building Challenge) no es otra,

que la de fomentar la regeneración urbana hacia valores sostenibles y cuya emisión de gases sea casi nula.

Así procurará que sus edificios tengan el menor impacto posible en los ecosistemas que los rodean respetando el medio ambiente.

Para ello, establece unos parámetros estrictos que invitan a estudios de arquitectura, promotores y constructores,

incluso a propietarios de inmuebles a mejorar y salir de su zona de confort.

gente que brilla

 

Áreas de actuación del Living Building Challenge

Las áreas de actuación del Living Building Challenge son muy parecidas a las del Estándar de Construcción WELL.

Así, esta certificación de construcción sostenible limita a siete los aspectos sobre los que trabajar mientras que la certificación WELL actúa sobre diez.

Coinciden en prestar especial atención a la eficiencia energética de los edificios al igual que al uso de los materiales,

que sean respetuosos con el medio ambiente, por ejemplo.

También al aspecto humano de la construcción, es decir, la búsqueda de la felicidad y una salud óptima de los habitantes de dichos edificios.

Éstos deben inspirar a sus moradores tanto a ser felices como a interesarse en llevar una vida saludable , un estilo de vida WELLNESS.

En este sentido, el Living Building Challenge actúa sobre los siguientes aspectos:

wellness

Lugar:

En este aspecto se analiza el impacto que el edificio tendría en la localización exacta donde se piensa construir.

No solo hacia el entorno natural que lo rodea sino en la comunidad con la que va a interactuar.

Además, no solo durante su construcción sino durante su vida útil.

Este aspecto se concentra en crear una comunidad conectada centrada en el peatón,

en preservar la naturaleza existente y fomentar un modo de vida saludable en las inmediaciones.

Agua:

Este aspecto se inspira en la escasez de agua como problema a nivel mundial.

De esta manera, echa mano de recursos como la depuración de agua sin el uso de químicos,

la acumulación de agua de lluvia, o la instalación de circuitos cerrados de agua para que el edificio pueda autoabastecerse.

También recurre al uso de agua gris. Este sistema recaba todo el agua residual de un edificio.

Esta es distinta de la que proviene de las aguas fecales lógicamente y que contiene menos agentes patógenos.

Ésta se utiliza para necesidades de abastecimiento de agua no potable.

Esto es, por ejemplo, para los inodoros, para el riego de huertos u otros usos que no son estrictamente para su consumo.

Este sistema procura un ahorro considerable de agua de un edificio.

Energía:

Este aspecto busca la eficiencia energética del edificio, llegando a requerir que éste sea capaz de producir toda la energía que necesitará a lo largo del año y, por tanto, que logre ser autosuficiente.

Y, por supuesto, pretende que se logre a través del uso de energías renovables.

Salud y felicidad:

En este aspecto lo que se trabajan son la fuentes potenciales de salud para los habitantes de los edificios.

En este sentido, se concentra en conseguir mejorar la calidad del aire interior del edificio.

Para ello procura que la ventilación sea óptima gracias a las ventanas operables, por ejemplo, para que entre el aire fresco.

O a través de circuitos de ventilación cerrados que impidan el tránsito de agentes tóxicos.

También recurre al diseño biofílico que integra la naturaleza en el interior del inmueble para que el residente conecte con la naturaleza.

Aboga también por el confort térmico y el diseño ergonómico visual de las estancias.

Materiales:

Especial atención presta este certificado de sostenibilidad constructiva a los materiales utilizados en la construcción de los edificios.

Trata de escoger y utilizar materiales naturales cuyo impacto en el entorno natural no sean nocivos en ningún aspecto.

Además aboga por otorgar transparencia al proceso constructivo animando a los constructores y fabricantes

a ser honestos con la composición de dichos materiales y responsables con el impacto de los mismos a lo largo de la vida útil de sus productos.

Para ello, el Living Building Challenge ha elaborado una lista de materiales prohibidos conocida con la Red List.

En esta lista roja de materiales identifica, anota y elimina una serie de materiales y químicos que desde un punto de vista ecológico,

de la salud humana y del medio natural resultan nocivos en algún aspecto o punto de su ciclo de vida.

Así anima a los fabricantes a utilizar un estricto etiquetado para que el cliente pueda conocer

la composición de estos materiales y los restos que pueda dejar en toda su vida útil.

Equidad:

Este modelo constructivo se basa en el principio de equidad,

así el Living Building Challenge promueve el equilibrio justo de las acciones a llevar a cabo por el edificio en las inmediaciones del entorno construido.

Así no deben derivar de la construcción ningún impacto negativo sobre el entorno adyacente,

tanto a las personas que viven en los alrededores como en la naturaleza.

Belleza:

Por supuesto que la belleza juega un papel fundamental en el resultado de una edificación, eso es innegable.

Aunque todos coincidiremos en que el concepto de belleza es claramente subjetivo,

el impacto que tiene en el bienestar de los habitantes que viven dentro y en las inmediaciones de las construcciones es totalmente real.

En este sentido, el Living Building Challenge trabaja para intentar conseguir que el diseño

de las edificaciones sea bonito y perfectamente integrado en el entorno en el que se construya y sirva de inspiración.

¿Qué es y que papel tiene el Living Building Institute?

El Living Building Institute es una organización sin ánimo de lucro inspirado en la mentalidad de la ecología.

Nace hace más de diez años con el propósito de restaurar los principios de justicia social y medioambiental en el entorno constructivo.

En este sentido, lucha desde entonces por convertir el espacio urbano en aquel libre de combustibles fósiles

como vía principal para la lucha contra el cambio climático.

Con su labor pretende establecer los parámetros para la construcción del nuevo siglo XXI

y conseguir sinergias entre los distintos órganos colaboradores en la ejecución de una construcción, enarbolando un nuevo modo de vida, más saludable y natural.

El Estándar de Construcción WELL trabaja en paralelo aunque es más completo

Como podemos observar, muchos de estos aspectos que acabamos de desgranar son coincidentes con el Estándar de Construcción WELL.

Si bien es cierto que éste último ha pormenorizado y ampliado mucho más los aspectos a tener en cuenta para convertir un edificio en un elemento respetuoso con el medio ambiente.

Y sobre todo, la principal diferencia respecto al Living Building Challenge es que éste convierte al ser humano

en el epicentro de la ecuación promoviendo su salud, su bienestar y, en definitiva, mejorando su calidad de vida.

La construcción sostenible se hace imperativa para conseguir que el sector inmobiliario se renueve,

sea más eficiente y logre los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados por la ONU.

 

Agradecemos la aportación de información y verificación de datos en este post a:

CLIO BERUETE

Periodista especializada en temas medioambientales y sostenibilidad constructiva

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