Well Living Lab, ¿Qué es y qué nos aporta?

Para saber que nos aporta el Well Living Lab. debemos tener en cuenta que en la actualidad pasamos gran parte de nuestro tiempo en el interior de edificios o casas.

Concretamente, los expertos elevan esta cifra hasta el 90% de nuestra jornada.

Así, la salubridad de estos espacios se convierte en una cuestión fundamental a la hora de fomentar la buena salud de la ciudadanía.

Así es en parte como surge el Well Living Lab, de la intención de los profesionales del campo de la salud y de la construcción

de aunar esfuerzos para estudiar científicamente el impacto de los espacios construidos interiores sobre la salud del ser humano y su calidad y esperanza de vida.

Este instituto surge de la sinergia de dos grandes gigantes en su campo: la Clínica Mayo y el pionero de la Wellness Real Estate, la empresa norteamericana Delos.

 

En 2016 abren su primer centro de investigación conjunta. A día de hoy ya hay dos centros en el mundo.

El primero está localizado en Rochester, en el estado norteamericano de Minnesota.

El otro abrió sus puertas precisamente este año en la ciudad china de Beijing.

Su objetivo es claro: transformar la salud y bienestar humanos dentro en el interior de los edificios.

Como puede ocurrir con el Estándar de Construcción WELL, el Well Living Lab entiende la salud completa como aquel estado en el que gozamos de una buena calidad de vida, no solo la ausencia de enfermedad física o mental sino la promoción de la salud hasta sus últimas consecuencias.

Así, el Well Living Lab entiende que el entorno construido influye de manera decisiva en nuestro comportamiento.

Tanto es así que puede afectar a nuestros hábitos de alimentación, de sueño o, incluso, de nuestro entrenamiento físico.

Optimizar el interior de un edificio o una casa, puede tener un impacto muy positivo en la salud de las personas,

pero esto solo se puede conseguir con un estudio profundo de todos los factores y elementos que se entrelazan en ese entorno y que interactúa con las personas que conviven en él.

¿Qué aspectos trabaja el Well Living Lab?

El aspecto más importante que trabaja el Well Living Lab es, sin duda, la salud.

Este es el eje sobre el que gira todo el planteamiento de mejora que propone este estándar de análisis.

En este sentido, también analiza aspectos como el sueño, el confort, el estrés y la resiliencia o el rendimiento.

Pero veamos cada uno de estos aspectos por separado:

Salud:

Como decíamos la salud es el aspecto primordial que tiene en cuenta el Well Living Lab.

Sobre todo porque todos los demás aspectos forman parte de la propia salud del individuo, así que digamos que éste engloba a los demás.

Además, las salud es en sí misma condición fundamental para asegurar una buena calidad de vida para la persona.

En este sentido, el entorno interior construido puede afectarnos de forma importante en nuestra calidad del sueño o nuestro estado de ánimo.

Por eso, tratan de evaluar el impacto que determinados factores pueden suponer sobre la salud.

Así, la luz, la acústica, la calidad del aire interior o la climatización son elementos fundamentales a analizar.

Rendimiento:

Este aspecto estudia la relación entre el entorno construido y la capacidad de las personas para acometer los objetivos a corto, medio y largo plazo.

Pero aquí no solo se refiere a una cuestión de objetivos laborales sino también personales.

En este sentido, se trata de analizar cómo el entorno construido nos influye en la toma de decisiones,

en la ejecución de tareas, en la planificación o en la creatividad.

A través del estudio de estos aspectos, el Well Living Lab pretende averiguar cuáles son los motivos para que el rendimiento de las personas disminuya a medida que envejecen, para promover un envejecimiento activo y saludable de la sociedad.

Estrés y resiliencia:

El estrés es la base de los estudios realizados en el Well Living Lab porque éste desencadena un numeroso flujo de reacciones en el cuerpo ante las diversas situaciones de la vida.

En este sentido, el estrés es una reacción normal del cuerpo humano,

tanto mental como físicamente ante situaciones que consideramos que nos ponen en riesgo.

Y si bien algo de estrés es positivo, ya que nos empuja a tomar decisiones y a ser más productivos,

un exceso del mismo puede resultar muy nocivo para la salud.

De ahí que el estrés continuado pueda provocar serios problemas de salud física y mental como pueden ser la hipertensión, los problemas cardiovasculares o la depresión.

Así, el estrés no solo afecta al bienestar sino que puede suponer una significativa pérdida

económica para una empresa al reducir la productividad de los empleados, por ejemplo.

Estudios recientes, en este sentido, afirman que el sonido, la temperatura o

la iluminación son elementos clave para reducir el estrés sobre los trabajadores e inquilinos de un inmueble.

Aquí es donde el concepto de resiliencia entra a jugar un papel de vital importancia.

La resiliencia es la capacidad de adaptación al estrés para poder seguir adelante ante situaciones adversas.

Podría decirse que es la manera de gestionar el estrés para ayudarnos a reducir la ansiedad y recomponerse ante las dificultades del día a día.

En este sentido, del mismo modo que el estrés nos hace daño,

la resiliencia nos va aliviando los síntomas del anterior, hasta devolvernos nuestro buen estado de ánimo.

Sueño:

Como puede ocurrir con la alimentación, el sueño es uno de los elementos más importantes para funcionar a pleno rendimiento.

Durante el periodo de descanso las funciones vitales se regeneran para que durante el día podamos desempeñar nuestra labor con efectividad.

Así, un sueño reparador nos ayudará a estar más sanos, mientras que los problemas de sueño pueden suponer a largo plazo,

un empeoramiento de la salud y del bienestar psicológico y físico de un individuo.

En este sentido, la escasez o mala calidad del sueño puede deprimir el sistema inmune

lo que a su vez puede provocar tanto la propensión a caer enfermos como ralentizar nuestra recuperación tras un problema de salud.

También puede debilitar nuestro sistema coronario o alterar nuestra presión sanguínea,

incluso incrementar nuestra probabilidad de padecer diabetes u obesidad.

Pero también afecta a la productividad, ya que un sueño insuficiente o de mala calidad

puede provocar problemas de concentración, falta de memoria o dificultar la toma de decisiones.

En este sentido, aspectos como la iluminación o evitar las ondas electromagnéticas se hacen imprescindibles para asegurar un sueño reparador.

Confort:

La necesidad de crear un entorno interior confortable no es un concepto baladí.

Además el confort es un elemento variable pero que influye de manera decisiva en nuestro bienestar.

El confort, además de las cuestiones físicas que ahora trataremos, determina que nos sintamos o no a gusto en un espacio concreto.

Así temperatura, sonido o iluminación intervienen de forma directa en este concepto.

Pero también lo hacen otros elementos como las vistas, la calidad del aire, el mobiliario o la ergonomía y la disposición de los espacios.

En este sentido es importante crear espacios interiores que fomenten el confort físico y mental.

Mientras que deben ser lugares que permitan la concentración individual también deben fomentar la colaboración en grupo.

Por otro lado, el confort mental se establece cuando el individuo tiene sensación de seguridad,

de pertenencia pero también de control sobre el espacio que le rodea.

Por otro lado, el individuo debe poder desenvolverse de forma eficiente dentro del espacio, tanto si es para relajarse como si es para ser productivo.

En resumen, el confort afecta al rendimiento, a la productividad,

a la creatividad y a la habilidad del individuo para formar y mantener hábitos saludables.

En este sentido, el Well Living Lab tiene a su alcance la posibilidad de realizar estudios en los que se analizan situaciones reales en las que se observa el impacto del confort sobre la salud de los individuos.

¿Qué aporta el Well Living Lab?

Fundamentalmente, el Well Living Lab, aporta datos reales sobre situaciones y aspectos reales que puede medir y fundamentar con argumentos lógicos y contrastables, porque son datos.

De modo que sus recomendaciones son claras y contundentes.

Así, utiliza tecnología de vanguardia para poder crear las situaciones y entornos que va a analizar

y saber las consecuencias e impacto exactos que determinados aspectos tendrán sobre la salud de las personas.

Como elementos comunes con el Estándar de Construcción Well, se encuentran los puntos concretos de estudio que integran.

Así la iluminación, la acústica de un espacio, la temperatura, la humedad o la ventilación y la calidad del aire son ejes fundamentales.

Por ejemplo la introducción de luces LED, que además fomentan la eficiencia energética es una de las medidas más sencillas que se pueden aplicar.

Pero también, echa mano de elementos como la biofilia, es decir el uso de plantas en el interior de los edificios para buscar nuestra conexión ancestral con la naturaleza.

 

O la ventilación para evitar la entrada de agentes tóxicos a través de los conductos de ventilación.

Todos ellos ejemplos de medidas que mejoran la calidad de vida y la salud de los habitantes de un edificio.

Ya que dado que el 90% de nuestro tiempo lo pasamos en interiores, los edificios también deben fomentar una estilo de vida activo y saludable para mejorar la esperanza y calidad de vida de los ciudadanos de las ciudades del futuro.

 

Agradecemos la aportación de información y verificación de datos en este post a:

CLIO BERUETE

Periodista especializada en temas medioambientales y sostenibilidad constructiva

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